Una vez que se ha adquiere una impresora 3D, una de las principales dudas que se viene a la cabeza es seguramente acerca del tipo de cosas que se pueden imprimir con ella. Las posibilidades son prácticamente infinitas, donde el único límite lo pone seguramente la imaginación y las ganas de imprimirlo. Sin embargo, lo ideal es utilizar una impresora en tres dimensiones para obtener objetos que al menos sean útiles -una vez pasado el brainstorming inicial sobre qué objetos llevar a lo tangible-, que puedan tener una aplicación práctica y que puedan ayudar a sustituir objetos dañados o unos nuevos.

Elementos de gran versatilidad

Las impresoras 3D permiten que se puedan recrear casi cualquier objeto que haya sido dañado o que se encuentre roto. Desde una simple pieza a estructuras más complejas. Las impresoras en tres dimensiones, con los programas y las medidas adecuadas, pueden crear piezas que pueden sustituir de manera válida a las ya desgastadas o estropeadas. Seguramente que al principio muchos usuarios harán las primeras impresiones de planos y modelos típicos, que en muchos casos apenas tienen una función más allá del decorativo. Sin embargo, las impresoras 3D pueden dar unas opciones más interesantes que las meramente decorativas. A continuación se exponen algunas de las piezas que fabricar con una impresora 3D; piezas y objetos que tienen una utilidad destacada, especialmente en el ámbito doméstico.

Objetos de gran utilidad en el hogar

Los hogares muchas veces precisan de pequeños objetos, que aunque sencillos, son realmente útiles y que pueden ser una solución perfecta, evitando que se tenga que comprar un nuevo objeto o pieza. Elementos que pueden llegar a ahorrar una importante cantidad de dinero al final del año, ya que evita tener que acudir a la tienda a comprar un nuevo reemplazo del elemento dañado o roto Por ejemplo, es posible imprimir diferentes objetos de menaje para el hogar. Desde unos simples pero útiles posavasos, a pequeños ganchos donde poder colgar el típico mantel o paños de cocina. Igualmente pueden imprimirse escurreplatos, donde poder poner los platos y cubiertos usados habitualmente. Sencillos abridores de botellas, exprimidores, jaboneras, a útiles clips para poder cerrar bolsas. Los aficionados a las plantas tienen a su disposición un gran número de modelos de pequeñas macetas impresas en 3D, a las que incluso se les puede añadir un sistema de autorriego.

Piezas para oficinas y escritorios

La utilidad es una de las principales premisas a la hora de imprimir objetos en tres dimensiones. De este modo, tanto en la oficina como en el hogar, es posible imprimir objetos realmente variados. Desde pequeños portacables, con los que organizar las selva de claves que muchas veces se forman en las mesas donde hay ordenadores, impresoras, móviles, etc...Útiles soportes para guardar los auriculares, ventanas deslizantes para tapar la webcam de ordenadores y tablets. Igualmente es posible imprimir una gran variedad de porta-smartphones, donde poder poner el móvil mientras se carga. Pequeñas piezas, como pinzas, imperdibles o botes para lápices, son otros de los múltiples objetos que se pueden llevar a la realidad si se dispone de una impresora en tres dimensiones adecuada. Uno de los aspectos más ventajosos de las impresoras 3D, es que es posible aplicar las medidas deseadas de acorde a las necesidades de cada persona. Esto facilita que se puedan recrear todo tipo de cajas en las que guardar desde unos simples clips, chinchetas, a cajas más complejas donde ubicar las tarjetas de memoria, pendrives o pequeños objetos que puedan perderse fácilmente. Cada persona en su tiempo de ocio o en su faceta profesional, tiene a su disposición estas impresoras 3D, que se convierten en unas excelentes aliadas, sobretodo cuando urge recrear pequeños objetos o piezas en un tiempo récord, y es importante obtener un apaño a modo de sustituto que pueda seguir cumpliendo la misma misión que la pieza a sustituir.

Objetos curiosos para imprimir en 3D

Existen una gran cantidad de objetos para poder imprimirse en 3D, que en muchos casos pueden llegar a ser realmente curiosos. Así es que por ejemplo, con una impresora en tres dimensiones se puede recrear objetos como un barajador de cartas, un artilugio que puede ser el regalo perfecto para una fecha especial. Incluso se puede imprimir clasificadores de moneda, abrazaderas para mesas, o simples cajas donde poder meter las pilas que ya estén agotadas. Con los planos y los modelos apropiados, es posible imprimir casi cualquier objeto que se tenga en mente. Todo depende del tiempo y la voluntad de hacerlos realidad. Las piezas o elementos que se basan en módulos y en estructuras sencillas, son las más indicadas para aquellas personas primerizas en el mundo de la impresión 3D, que quieren iniciarse con sencillos pero funcionales objetos, para más adelante comenzar a recrear objetos de mayor complejidad, que requieren varias horas de creación y una importante cantidad de material.