Hay un gran número de tecnologías que deparan cierto misterio acerca de su funcionamiento. Desgranar los detalles de máquinas, como las impresoras 3D, ayuda a entender esta tecnología que lleva con nosotros varios años ya, pero que aún ofrece un gran misterio tanto para neófitos del tema como para personas que han dado en primer paso en este mundo. Actualmente es posible disfrutar de tecnologías que hace años eran impensables. Poder recrear objetos de una manera fidedigna, con todo lujo de detalles, ahora es posible gracias a máquinas como las impresoras 3D, unos recursos realmente interesantes para muchos profesionales y particulares, que ahora puede llevar a la realidad cualquier idea u objeto que tienen en mente, prácticamente a la escala que uno desee.

Una primera idea acerca de cómo funciona una impresora 3D

 Para todas aquellas personas que desconozcan este mundo de la impresión en tres dimensiones, es necesario entender que estas máquinas tienen como objetivo llevar a la realidad prácticamente cualquier objeto que se nos ocurra. Estas impresoras recrean de manera física y tangible cualquier diseño, plano o modelo. De este modo, es posible obtener objetos como figuras, piezas, prototipos, etc. a escala, con una exactitud realmente increíble, y con la solidez apropiada para su utilización y finalidad posterior.

¿Cómo se recrean los objetos en tres dimensiones?

Mediante una serie de programas, y con el software apropiado (Por ejemplo Solidworks Autodesk Inventor o Catia) para cada modelo de impresora 3D se lleva a cabo un proceso conocido como el “proceso aditivo”. Debemos tener un archivo adecuado y compatible con el programa de nuestra impresora para que esta pueda interpretar adecuadamente las medidas y parámetros del objeto. Es importante conocer las compatibilidades, versiones y actualizaciones de los programas que utilizamos, ya que en ciertos momentos podrían dar problemas si no tenemos la última versión del software que utilizamos. Teniendo en cuenta la dimensiones del objeto a recrear; tanto su altura, anchura y longitud, las impresoras van añadiendo volumen y cuerpo al objeto, mediante una serie de filamentos de materiales diversos: desde nylon, filamentos termoplásticos, e incluso ciertos metales y materiales especiales, para perfilar el objeto, poco a poco, hasta su culminación final. Las impresoras 3D moldean poco a poco mediante calor estos materiales, ya que permite manejarlos y adaptarlos adecuadamente para ir formando la forma final. Poco a poco se va “inyectando” el material maleable, a la temperatura adecuada, mediante capas. De esta forma, se puede observar como, a la hora de imprimir, la impresora va recreando tanto a lo alto y ancho el objeto. Dentro de los diversos materiales anteriormente comentados, utilizados en la impresión en tres dimensiones. Es importante señalar que los más habituales son FilaFlex, ABS, PLA o HIPS, que dependiendo del objeto a reproducir presentan una mayor o menor idoneidad. 

¿Por qué imprimir objetos mediante impresión 3D?

Las impresoras 3D ofrecen un gran número de ventajas, no solo en el campo profesional. Su uso es una efectiva manera de poder recrear objetos, como recambios de piezas que no son posibles de adquirir por internet. De este modo si por ejemplo una máquina, un mueble o incluso algún producto único manufacturado, necesita de un determinado objeto, de una determinada medida y de cierta flexibilidad, la impresión 3D es la mejor opción. Aunque actualmente la impresión 3D está en su fase inicial, poco a poco es posible observar cómo se intenta abarcar proyectos más importantes y ambiciosos. En los próximos años se prevé que la impresión en tres dimensiones pueda abarcar la recreación de módulos, paredes y estructuras finales para poder recrear viviendas y construcciones de gran envergadura. La impresión en 3D promete deparar grandes novedades y sorpresas durante los próximos años. La impresión de objetos en tres dimensiones mediante una impresora es una manera realmente aconsejable si queremos obtener piezas perfectamente funcionales, o modelos a modo de maquetas o bocetos, que sirvan para poder construir modelos más complejos a una mayor escala. En poco tiempo, gracias al sistema de adición por capas (entorno al 0,1 milímetro de grosor) desde la parte inferior hasta la superior, se puede obtener piezas realmente válidas y funcionales. La impresión 3D promete convertirse durante los próximos años, en todo un referente tanto para aficionados como profesionales que quieren ampliar sus conocimientos en este maravilloso mundo de la impresión de objetos. Algo que se espera que se expanda poco a poco a todos los ámbitos y todos los campos tecnológicos. Por las enormes posibilidades que ofrece este tipo de máquinas, que de momento recrean piezas sencillas, pero que en un futuro no muy lejano pueden formar parte de estructuras mucho más complejas; como grandes máquinas, construcciones modulares para viviendas o fábricas o piezas especialmente diseñadas para aplicar en ámbitos científicos, como la recreación de pequeñas válvulas u órganos que sustituyan a las reales de nuestro cuerpo dañadas por el paso de los años o por mal funcionamiento.